miércoles, 16 de abril de 2014

Un hombre llamado Jesucristo




Félix Cesario*


Fue mi abuelita Dolores, quien, por vez  primera, me hablaba de este personaje que tenia la potestad de calmar la violencia de los mares, que multiplicaba los peces y los panes, y que igual como caminaba en tierra firme andaba, paso a paso, por sobre las aguas; el que nos dijo, cuando lo intentamos y presentíamos que nos hundíamos en el mar “por qué dudáis  hombres de poca fe; esto y más me decía aquella mujer  con devota  vocación a la santidad.
A mis casi 6 años, me imaginaba que este JESUCRISTO, era un verdadero hombre macho, de esos olanchanos de pelo en pecho, capaz de quemarse la vida con Delio Escobar  con Ramiro y Pablo Rosales, respectivamente, o en el último de los casos con el tío Juan Blas Padilla, hombres estos, olanchanos de antes, que se jugaban la vida con el más pintado y no se untaban de muerte, es mas se  jactaban que dormía con la muerte.
Entonces, mi abuelita milagro, me corregía que no, que Jesucristo era amor, que era hijo de  DIOS, y a mis años yo no sabía nada del tal Dios del que me hablaba mi “MAMADRE”; así transcurrió un tiempo, más o menos  un año, cuando mire urgencia,  por  todo y por nada, vi  a las  mujeres , vecinas  de la abuela vestidas de negro y oí por primera vez  La Semana mayor de muerte y pasión, entonces le pregunte al abuelo, Félix  Alvarenga, maestro de escuela, cariistia hasta la medula -esto lo supe despuesito- y le dije abuelo que es lo que está pasando quien se ha muerto,  entonces el abuelo me dio una cátedra de la Muerte de Jesucristo…..Ahí se me derrumbo el ideal que me había forjado y formado de ese hombre llamado Jesus-Cristo.
 No recuerdo quien me llevo de la mano hasta la iglesia de aquel pueblo triste, y tristísimo otra vez; dentro de la iglesia experimente el miedo más terrible de mi niñez, el cual perdura hasta el día de hoy; ahí mire al Jesús  muerto, estaba bocarriba, con una  corona de espinas enredador de la cabeza, a la altura de la frente, tenía una puñalada en la tetilla derecha y agujeros de balas en los pies y manos y ¡juro! Que vi como le chorreaba la sangre de las heridas. El cura de ese lugar denuncio que, un tal Poncio Pilato, con un tal Herodes, le habían “echado la vaca” y el que se los había entregado era un tal Judas y que, en una tal Roma, que el llamo la Tierra Santa, lo habían colgado en dos maderos en forma de X, pero que el vicario llamo cruz; y ahí lo dejaron solo, abandonado; agrego que Cristo murió por nuestros pecados en el Cerro de las Calaveras, en el confín del mundo.
Desde este tiempo que les digo, me caen mal los jueces que se lavan las manos con los culpables y que crucifican a los CRISTOS  PUEBLOS entre ladrones y malandrines. También es cierto que desde esos días de la inocencia de mis 7 años no puedo apartar de mi mente este personaje denominado El Nazareno, este hombre que fue capaz de desafiar el poder mediático del de la Roma Imperial de los Herodes, antiguos y modernos, que no le perdonaron haber conformado lo que hoy se denomina Comunismo (Comunidad), empíricamente hablando, no se le perdono hacerse llamar    “YO SOY EL QUE SOY….SOY EL HIJO DE DIOS”, no le perdonaron haber emancipado a la Mujer. Este hombre es el primer defensor del Feminismo del mundo y el  Primer pacifista de la humanidad.

Quien es este hombre, que dijo lo que tenía que decir, ni una palabra de mas, ni una palabra  de menos, este hombre que gestó la Revolución más contundente, mas incontenible y que a más de 21 siglos, sigue avanzando; este humilde carpintero a quien todos lo llaman maestro y nadie le obedece, le llaman luz y andan en la oscuridad: los curas, sacerdotes, obispos, cardenales y Papas. 
Este humilde hijo de DIOS y viven en la ostentosidad el lujo el hartazgo; ¿Quién es este hombre Dios mío? que no me deja en paz, desde que tengo uso de razón, desde que mi abuelita Dolores me hablo de él, allá en mi niñez, no puedo mandarlo al carajo para hacer lo que me venga bien en  ganas.
Hoy, en esta semana en que se conmemora un año más de su muerte, la humanidad por la cual él se inmolo mansamente, esta,  celebra su muerte con orgias bacanales desenfrenadas mientras él sigue implorando al Dios de los cielos: “PADRE PERDONALOS PORQUE NO SABEN LO HACEN”. Yo, humilde mortal, sin religión (ME DAN ASCO LAS RELIGIONES) sigo los pasos de este verdadero revolucionario de todos los tiempos y me repito con Giovani Papini “Cada vez que conozco mas la vida e historia de Cristo, desconfío de los cristianos”.

*Felix Cesario (1944): Poeta y Periodista. co- fundador de la Revista FRENTE y del periódico TRIBUNA SINDICAL, ambos órganos de divulgación del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (SITRAUNAH). Docente de la Escuela de Periodismo en la UNAH por más de 15 años. Actualmente es columnista de Diario TIEMPO.

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