domingo, 10 de agosto de 2014

La ley de minería: mal parto de los partidos políticos




Félix Cesario






Desde que la historia de las minas en Honduras, cuya actividad se remonta al año de 1530, los españoles en su barbarie llena de sangre de oro y plata, hicieron de su descubrimiento de esta américa indígena una invasión, una conquista a cruz y sangre y, en su aventura mortal y en su gula desmedida por los metales preciosos abundantes en nuestra américa india asesinaron a más de 70 millones de hermanos y hermanas nuestros y nuestras.

La historia de las indias relata que, por el rescate de Atahualpa, en Lima Perú, los españoles exigieron mil quetzales de oro. También, la historia relata que el desaparecimiento de 200 mulas cargadas de oro para el rescate de Moctezuma; leyendas, historia o ficciones, esto que aquí relatamos, fue y es motivo de que nuestra américa criolla sea vista como veta de oro puro. Nuestro país Honduras, con nombre de mina o abismo, fue, es y será objetivo de los aventureros para saquearla, con el visto bueno y complicidad de los gobernantes de los dos partidos tradicionales que han degenerado el concepto de soberanía  y democracia; entregaron las riquezas del suelo y del subsuelo nacional a las trasnacionales, desde el año 1876, veamos por qué decimos lo siguiente.

En el gobierno del no sé por qué reformador” Dr. Marco Aurelio Soto quien, para mi opinión personal después de haber leído la historia, es en la denominada Reforma Liberal en donde comienza el entreguismo  de los recursos minerales y acuíferos en lo que podemos denominar La explotación capitalista de la minería en Honduras. Espero que las generaciones presentes y venideras no olvide esto que aquí afirmó  y firmo.

El señor Aurelio Soto, con el cuento de modernizar el Estado, que la industria agro–minera-mercantil , dio paso a la penetración y expansión de lo que hoy se conoce como el enclave bananero; ya que uno de los decretos de la constitución de 1880, da  lineamientos y las justificaciones para  que se conociera legal Constitucionalmente ese término muy   en boga hoy en día: inmigrantes para que “pueblen y colonicen las tierras desiertas” y algo más que deben saber los hondureños y hondureñas es como este gobernante que se insinuaba ya lo que se conoce como Ferrocarril Nacional , con esta contrata el imperialismo y con, El Reino Unido, el empréstito sirvió para que comenzara la corrupción en Honduras; caso que la historia recoge como el escándalo del ferrocarril.

El Dr. Marco Aurelio Soto, en su primer periodo autocrático, ya  que, fue impuesto por el  gobernante guatemalteco de ese entonces  Justo Rufino Barios a que, viniera a gobernar a los hondureños (las imposiciones no son de ahorita ni mucho menos los gobernantes extranjeros) ¿lo dudan? Mire ese Dólar hondureño en donde se lee “isla del Tigre y ciudad puerto  de Amapala en donde inauguro su gobierno el Dr. Soto”. En su primer periodo presidencial, decíamos que solo se conocen tres códigos; al menos son los más sobre- salientes: Código de Minería, Código de Instrucciones Públicas y municipalización de los cementerios y punto.

Es bueno aclarar que en cuanto al código de instrucción pública, el Dr. Soto no hace más que hacer suyos lo decretado por  El maestro político y paladín centroamericano Francisco Morazán, un ilustrado en la universidad de la vida, no solo mando a que la enseñanza fuera publica obligatoria gratuita y popular; también son suyos los decretos de: Libertad de culto, Estado Laico, el divorcio y el más hermoso y digno  código de Ética dictado en su testamento. Así es que  eso de la reforma liberal o la modernización estatal de que hablan tanto las y los nacionalista no son más que,  actos repetitivos y delictivos de los dueños del partido liberal como los del Partido Nacional. ¿Por qué decimos Nacional?  Me explicare mejor para concluir estos apuntes al margen de la historia.

 En el año de 1878, el propio presidente Soto y su ministro de guerra Enrique Gutiérrez, oriundo de la zona minera de Valle de Ángeles, iniciaron arreglos con Washington Valentine o pronúncielo a lo hondureño (valentía, les suena el apellido Callejas- Valentine) ¡claro que sí! ese mismo que está pensando es; y también recordemos que en 1880, el presidente Soto firmo en Washington el tratado minero en donde, el  gobernante Marco Aurelio Soto con asesores que, allá por el año de 1900 en adelante ,formarían el partido nacional.- en este tratado el mandatario Soto era el mayor accionista y, por tanto el más beneficiado; así mismos los gobernantes liberales y nacionales, son los que se agencian ganancias, entre tanto el hondureño vive en la miseria y en la indigencia.

Lo curioso del Código de Minería, no está refrendado en ninguna Constitución, y que la legislación hondureña lo contempla, de manera asolapada en el capítulo III: De los tratados, si estoy equivocado que alguien me corrija, le estaré agradecido. A grandes rasgos, hemos hecho estos apuntes sobre ese tratado entreguista de las minerías en Honduras y que las y los periodistas que están informando, no se escandalicen, esto no ha sido cosa de ayer, debemos repetir esta canallada que ningún gobernante se atreve a denunciar por las ganancias que les toca  por dar visto bueno al entreguismo, porque de una cosa estemos claros, La Ley o Código de minería es un engendro de los partidos tradicionales quienes nos negaron a los hondureños el derecho de tener una autonomía y soberanía plena, la que no tenemos; porque ellos, los políticos tradicionales, nos negaron eso y por tanto somos un país que no tenemos soberanía nacional, por qué no tenemos soberanía económica y los culpables están ahí, atrás del poder, con sus manos chirriantes de sangre. 

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