domingo, 20 de marzo de 2016

Estudiantes de la UNAH recuerdan vida y lucha de Bertha Cáceres




El auditorio resultó insuficiente para la comunidad universitaria, en su tributo a Bertha Cáceres

Movimientos independientes y Asociaciones de Carreras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en Tegucigalpa, desarrollaron este miércoles 16 de marzo de 2016 el Foro-denuncia “De la lucha por la vida y legado de Bertha Cáceres”, a trece días de su asesinato de la coordinadora del Consejo Cívico de organizaciones populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

El Auditorio Central “Juan Lindo” lleno en su totalidad dejó escuchar sus aplausos y consignas en honor a la “Niña Guardiana del Rio Gualcarque”, quien fuera asesinada el 03 de marzo de este año en su casa de habitación en la ciudad de La Esperanza, Intibucá.

Los panelistas y la panelista que disertaron sobre la trayectoria de Bertha fueron el Docente universitario Eugenio Sosa, Víctor Fernández del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ) e integrante del cuerpo de abogados de la lideresa y por ultimo su hija mayor Olivia Marcela Cáceres.

Su discurso al momento de ser galardonada con el Premio medioambiental Goldman a mitad del año 2015, sonó no solo en los recintos del auditorio, sino que fue toda la UNAH la que fue testigo de la resistencia hecha mujer, misma que le dobló el brazo al Banco Mundial y a la empresa de capital Chino Synohidro en su proceso de lucha contra la instalación del proyecto hidroeléctrico “Agua Zarca”.

El desarrollo de este foro pretende esencialmente exponer la problemática y la lucha desde varios puntos, legal, vivencial y trascendió porque se involucraron diversos factores como el concepto de legitimidad de la lucha, afirmó Yasser Fuentes, estudiante de la Carrera de Historia y uno de los organizadores.

Asimismo agregó que la presencia de una integrante de la familia cercana, como una de sus hijas, tuvo como objetivo  generar empatía en tanto condenar el asesinato y visualizar todo un proceso de luchas generadas por Bertha y por quienes integran del COPINH.

Víctor Fernandez, Olivia Marcela Zúniga y Eugenio Sosa

Una comunidad estudiantil conectada con el momento histórico
Uno de los principios que rige el acontecer universitario es que no puede estar alejado de lo que acontece en el país. En el caso de las luchas realizadas por el pueblo lenca en contra de un modelo extractivista fue expuesto en la disertación que tuvo el Sociólogo Eugenio Sosa.

“Los estudiantes han dado muestra de que están conectados con el momento histórico en el que están viviendo”, dijo.

Llamó a la creación y consolidación de un proceso de resistencia coordinada, En referencia a la recién creada Articulación de lucha “Bertha Cáceres”, misma que debe ser amplia para todos los sectores del movimiento social, como lo fue en su momento la Coordinadora Nacional de resistencia popular por el año 2006.

El sociólogo sostuvo que las próximas 48 horas, en referencia a la gran movilización convocada por los pueblos originarios para Tegucigalpa, serán cruciales para que sean escuchadas sus demandas por el actual gobierno impulsor de las políticas de extracción y venta de sus territorios.
“Serán vitales para marcar un nuevo ciclo de movilización popular en el país”, sentenció.

Salimos de este foro con un compromiso
Los 60 minutos en los que se desarrolló el foro se compartieron diversas opiniones con un objetivo común llamado Bertha Cáceres. Le tocó al Abogado Víctor Fernández y el destacó el papel de identificación de su lucha y arropar el concepto de legitimidad de la misma, la que considera una etapa superior a la legalidad, impuesta y controlada por quienes administran la justicia en nuestro país.

Expuso además que es un tema importante en el cual los y las estudiantes asumen su responsabilidad. Acuden a este llamado trágico que el asesinato de Bertita ha provocado y es un elemento animador importante en lo que respecta a lo esencial que debe ser un evento de estos.

A pesar de que el ser humano tiene un fin en su trayecto de vida, es su accionar en la sociedad que hace que perdure en cada pensamiento, escrito y eso fue algo que provocó el liderazgo mundial de Bertha Cáceres, comentó Fernández.

"A los adversarios se les combate a las y los compañeros hoy se les exige coherencia", manifestó.

Compartió su satisfacción al ver que sector universitario y estudiantil sobretodo de manera autónoma, al mantener un margen de la institucionalidad convocó a conocer la semilla de lucha de Berta y es algo esperanzador. Por tanto abogó por una convergencia entre este grupo y los diferentes actores y sectores sociales.

Encontré a mi madre en este auditorio
Una de las tantas voces que trajo el rio a la UNAH este martes comentó que “a ella –Bertha Cáceres- le emocionaba cuando los estudiantes salían a protestar, le fascinaba”. Y ello lo reflejó en las palabras pronunciadas por su hija Olivia Marcela Cáceres este día.

“Ella no se fue, a mi mamá la he encontrado aquí con ustedes” fueron sus palabras introductorias al reconocer las muestras de solidaridad a la familia de la dirigente asesinada hace 13 días.

Desde su experiencia y testimonio vivencial, recordó episodios en los que Cáceres repudió la represión en contra de los y las estudiantes. “Cómo es posible que dejen a esos muchachos solos, ¡Yo me voy a ir a luchar con ellos a Tegucigalpa! Así era mi mamá”.

Habló sobre las demandas realizadas como familia al Estado hondureño, mismas que están encaminadas la instalación de una comisión independiente de juristas ya que desconfían de los operadores de justicia nacionales.


Asimismo reiteró el llamado para asistir a las diferentes acciones de protesta en demanda de justicia para Bertha, la cual tendrán cabida desde la mañana del jueves 17 en Tegucigalpa.

El foro en fotos






viernes, 4 de marzo de 2016

Jovenes universitarios repudian asesinato contra Bertha Cáceres; Policía hace gala y los reprime





Estudiantes de diferentes carreras de la UNAH al momento de la toma del Boulevard Suyapa.
Cesario Padilla

“Una voz no callará mientras diga la verdad”. Así menciona en una canción el grupo venezolano Los Guaraguao y esta vez fueron los y las estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) quienes este jueves 03 de marzo de 2016, repudiaron el asesinato de la líder indígena-lenca Bertha Cáceres en horas de la madrugada en su casa de habitación en la residencial “El Líbano” en la ciudad de la Esperanza.

Las actividades de los universitarios y universitarias comenzaron desde las 09 de la mañana, cuando en la plaza “Eduardo Becerra Lanza” colocaron papelografo para que quien quisiera expresar su sentir y pensar en torno al crimen en contra de la Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

Bertha, quien estaba próxima a cumplir 45 años, fue asesinada al interior de su casa de habitación cerca de la una de la mañana, cuando dos individuos le infirieron cuatro impactos de bala. En la vivienda la acompañaba Gustavo Castro Soto, de origen mexicano y quien a su vez representa a la organización “Otros Mundos” en aquel país del norte.

Frases en las cuales se destacaba la labor de Cáceres, en defensa del territorio y los recursos naturales en al menos tres ciudades del Departamento de Intibucá, eran plasmadas en las cartulinas, mientras representantes estudiantiles de la carrera de Pedagogía y Psicología narraban el historial de lucha y condenaban el crimen horrendo en contra de la dirigente.


Los y las jóvenes permanecieron en este y otros sectores de Ciudad Universitaria, concientizando al resto de estudiantes, trabajadores de la docencia y personal administrativo; en labor de denuncia ante el brutal hecho en contra de Bertha Cáceres y así rompiendo la burbuja instalada por las autoridades de esta casa de estudios para desconocer la problemática nacional en contra de los sectores sociales y populares en el país.

“Definitivamente es un golpe duro –el asesinato de Bertha- tanto para la ciudadanía como la para todas las organizaciones de derechos humanos. El movimiento indígena ha quedado completamente dolido pero aun así nosotros estamos aquí, para exigirle al estado que haga justicia”, expresó Ariel Díaz estudiante de la Facultad de Derecho en la UNAH.

Agregó que el Estado hondureño, presidido por Juan Orlando Hernández se consolida como violador  de los derechos humanos. “Es un Estado incapaz de asegurar el derecho a la vida de la ciudadanía, en especial de las personas que ejercen un papel de defensa en la garantía de los mismos”.

En la calle; ante una protesta pacífica, represión inmediata

El reloj marcaba la una de la tarde y la indignación en contra de la destacada defensora de derechos humanos, contra la madre, la hija, la abuela, crecía dentro del estudiantado de la UNAH y en una pequeña asamblea se decidió realizar una toma pacífica de los dos carriles que conforman el Boulevard Suyapa.
Ariel Diaz

El cadáver de la lideresa indígena-lenca ya estaba en la sede de la Morgue en la capital y el retumbo de las calles se hizo sentir para acompañarle en su forzado asenso hacia una nueva vida. Los y las estudiantes de la UNAH ya tenían control de la toma y el objetivo era el mismo, condena, rechazo, la exigencia de justicia.

En tanto el joven estudiante de Derecho expresó su rechazo a las declaraciones del Secretario de Seguridad, Julian Pacheco Tinoco, quien se libró de su responsabilidad de atender la seguridad de los hondureños y hondureñas al mencionar en una conferencia de prensa que la dirigente popular había “renunciado a la medida de protección y que el domicilio en donde fue asesinada no lo había reportado”.

“Yo creo que el Secretario de seguridad tiene una mala asesoría, una medida cautelar, proveniente de una instancia internacional como la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) va dirigida a una persona y no hacia la residencia donde habita. Luego estas medidas debían ser cumplidas aún y cuando la persona no las quisiera, al ver si situación de vulnerabilidad”, dijo Diaz.

El tiempo transcurría y cerca de las cuatro de la tarde, la respuesta del régimen policial-civil-militar se apostó en el lugar, monitorearon la zona y media hora después, comenzaron a reprimir a los y las manifestantes, quienes en su afán de protección ingresaron a las instalaciones del alma mater capitalina. Mientras se desarrollaba la represión, las autoridades universitarias no suspendieron sus labores ni se pronunciaron contra la acción nefasta en contra de los y las jóvenes.

Por enésima vez, la autonomía territorial de la UNAH fue violentada con la complacencia de sus autoridades. Más de 200 efectivos de la fuerza pública, en la que se dejaban ver integrantes del batallón COBRAS, Policía Preventiva y Policía Militar del Orden Público (PMOP) abalanzaron toda su ira en contra de los y las protestantes quienes, ante la cantidad de gases lacrimógenos se refugiaron en su universidad.
No les bastó con desalojarlos de la toma sino que aprovecharon la superioridad y atacaron al estudiantado dentro del campus

Entre gritos y risas, los uniformados demostraban su odio hacia la protesta social, descargaban su veneno hacia la juventud universitaria. No fue sino hasta las seis de la tarde, cuando se retiraron del lugar e hicieron gala de su intolerancia, ordenada y dirigida desde quienes controlan los tres poderes del estado hondureño.

Por si no les bastara, los hombres armados utilizaron almáganas para romper las cadenas de los portones de la entrada peatonal, los cuales permanecieron abiertos y asegurados con sus candados, y con ello encerrar a los jóvenes. En el momento en que los periodistas y defensores que estaban en la zona, pretendían capturar alguna imagen de los uniformados, estos respondieron violentamente, al punto de agredir hacia quienes se acercaran un fotografiaran el hecho.

El cuerpo de Bertha, “Bertita” para quienes conocieron su trabajo de más de 20 años en defensa de la madre tierra, ya era trasladado hacia un sector de la capital. Mientras que en otro punto, el estudiantado se retiraba hacia el interior de Ciudad universitaria con sus gargantas enérgicas, decididos y decididas a continuar denunciado que esta madrugada hubo un asesinato y que el Estado debe responder ante ello.