lunes, 6 de junio de 2016

POSICIONAMIENTO Movimiento Estudiantil Universitario en Ciudad Universitaria (MEU-CU)



Graffiti realizado en uno de los muros de la UNAH en Tegucigalpa, luego de que hombres armados dispararan la semana anterior dentro del campus contra estudiantes en protestas. Foto: Cesario Padilla




A las y los estudiantes, padres y madres de familia, medios de comunicación, comunidad internacional, y al pueblo hondureño en general.

    Como estudiantes universitarios, articulados nosotros y nosotras en el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU), hemos  desarrollando una práctica de reflexión, crítica y rechazo ante el actual proceso de Cuarta Reforma Universitaria, iniciado en 2004, y consolidado por la Comisión de Transición en el 2008; a partir de esta fecha las autoridades universitarias lograron establecer un régimen administrativo centralizado en la figura rectoral, una élite intelectual justificante de políticas sociales y académicas excluyentes, y la destrucción de la auténtica participación estudiantil en la construcción integral de los procesos de reforma.

    La preocupante consecuencia de estas disposiciones se traduce en una ruptura con el sentido histórico de las Universidades Latinoamericanas, construido precisamente por la visión vanguardista de una generación estudiantil, que desde 1918 en la Universidad de Córdoba, Argentina, propuso un movimiento –extendido en toda Latinoamérica– de redirección a la estructura, funcionamiento y conocimiento con el que la educación superior se enfrentaba a las necesidades del siglo XX. 

Reflejado en el proceso llamado reforma universitaria, definido por Carlos Huneeus como “una serie de cambios graduales en la estructura interna  de una universidad para poder adaptarse  a la realidad de una época determinada en un país y que pretende vincularse y contribuir en la transformación de  la sociedad. Una reforma debe perseguir una verdadera renovación  de la universidad, en el sentido que elimine aquellas barreras jurídicas, administrativas y académicas que la han convertido en una institución incapaz de responder a los requerimientos de la sociedad. La reforma se caracteriza especialmente por la movilización estudiantil, que irrumpe contra las estructuras anacrónicas de la universidad. En este sentido, en que el modelo de universidad se genera desde la voluntad de toda la comunidad universitaria que se lleva adelante a través de una nueva institucionalidad que el movimiento reformista se da para este efecto.” 

 La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) no se desconectó de este proceso regional de la reforma universitaria latinoamericana. Para 1957, la lucha de las y los estudiantes permitió la conquista de la autonomía universitaria, que propone  un proyecto coherente de vinculación con la sociedad hondureña, una real incidencia de la educación con la problemática nacional y una participación estudiantil incidente en la construcción de la misión de la universidad.
 Sin embargo  ante la arrogante figura de una burocracia tecnócrata en nuestra universidad, las y los estudiantes denunciamos la Cuarta Reforma Universidad como un proceso unilateral, secuestrado por el interés de justificar la dominación ideológica de nuestros pueblos, la legitimidad de proyectos políticos hegemónicos y la reducción de la educación a una acumulación de saberes prácticos; incapaz de promover diálogo, discusión y debate permanente alrededor de las condiciones objetivas de la realidad geográfica, política, sociocultural y económica de Honduras. Más bien, reconocemos el ascenso de una elite administrativa e intelectual que se presenta a sí misma como falso “profeta” de un proyecto orientado al resguardo de formas explotadoras retrogradas , y a la reproducción acrítica de las exigencias internacionales.

 Nuestras visiones desde el MEU se comprometen con un nuevo llamado. Asumimos la responsabilidad olvidada por las autoridades. Asumimos el compromiso con un reclamo histórico que se extiende por cadenas de muerte de 500 años y milenios de resistencia; con nuestras hermanas y hermanos silenciados.

 Ante el ejercicio de recuperación de nuestra Alma Mater, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH); la mal información de parte de las autoridades universitarias y ciertos medios de comunicación sobre del porqué de nuestra lucha; nos pronunciamos de la siguiente forma:

I.             Convocamos a la conformación de una Articulación Nacional Estudiantil, que recoja las demandas de la comunidad estudiantil, sectores organizados no estudiantiles a lo interno de nuestra universidad, padres y madres de familia, campesinos/as, indígenas, obreros y demás pueblo hondureño.
II.            Exigimos la inaplicabilidad de las actuales Normas Académicas, por ser éstas excluyentes y no demostrar las condiciones concretas de la comunidad estudiantil; como lo hemos expresado en las propuestas entregadas desde los estudiantes a las autoridades.
III.          Exigimos un alto a la militarización de nuestra universidad, el utilizar a la empresa ESPA como organismos paramilitares a lo interno de la misma y un llamado a la no judicialización de los dirigentes estudiantiles.

Volvemos a reafirmar nuestra resistencia y rebeldía permanente. Porque aunque de parte del odio y rabia humana la única salida ante la libertad y los sueños, sea la opresión, represión y muerte, nosotros y nosotras construimos un realidad –que ante los ojos de nuestros hermanos/as– ha sido arrebatada y violada. Volvemos a llamar a la solidaridad de trabajadores, indígenas, campesinos/as, estudiantes, docentes y pueblo internacional. Sabemos las consecuencias de una lucha consciente, y precisamente invitamos a fortalecer nuestros pasos con su apoyo constante a la resistencia y manifestación estudiantil.

¡Por una educación no excluyente! ¡Derogación de las normas académicas ya! ¡Fuera policías y militares de la universidad!
TEGUCIGALPA, 06 DE JUNIO DE 2016


























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